miércoles, 10 de febrero de 2021
Las albóndigas de las Arrellano
Los tiempos cambian
Saca a flote tu mejor versión cuando las dificultades se multipliquen y saldrás reforzado de la crisis.
martes, 2 de febrero de 2021
Aquellos años de colegio
Lo que pude llorar con el dichoso paño de punto de cruz. No me había dado Dios buena mano para la costura (tampoco para la cocina, pero de eso hablaremos otro día). Todo iba bien en el colegio. La madre María Luisa ya me veía como novicia en el convento. Era de sus alumnas preferidas, también por aplicada. A mis ocho años, la idea del noviciado me atraía mucho. Fui una niña estudiosa, de las que disfrutan creando un bonito ejercicio de redacción, aprendiendo palabras y sumando sobresalientes en oraciones gramaticales. En matemática la nota bajaba considerablemente pero aprobaba. Hasta que llegó la madre Felicidad, tan alta, tan guapa, tan seria, tan poco parecida a las demás monjas, con esos ojos negros que te traspasaban cuando miraban y, a pesar de su nombre, se acabó me dicha.
Dejó de apetecerme ir al colegio. La clase de labores me tenía comida la moral. Nada hacía a gusto de la madre Felicidad, nada era lo suficientemente perfecto para quedar inmortalizado en mi paño. Me hice especialista en deshacer letras y figuras en punto de cruz, hasta que me cansé y corté el paño en trocitos pequeños. Casi como lo cuento en "Mujeres de hojalata". No tan dramático, claro, porque esa manera va más con el personaje de Angustias.
Os podéis imaginar el castigo y la regañina en casa. Y todo, para volver a empezar desde cero. Seguro que entendéis cuánto significaba para mí acabar el paño antes de que finalizara el curso. Tanto, que sigue colgado en mi dormitorio para recordarme que aún lo más difícil, se consigue si superas los palmetazos, los castigos y la humillación de verte relegada al último puesto. Lo conseguí y ello me costó humedecer más de un día mi falda gris de colegiada con lágrimas. Lo conseguí porque mi madre sólo me permitió de tregua una tarde sin ir al colegio. Lo conseguí porque me juré que las risitas de las niñas que yo consideraba mis enemigas naturales, se convertiría en gesto de admiración cuando lo vieran terminado. Y ahí está, mi primer gran triunfo que, como los demás, llegarían de la mano del esfuerzo y la tenacidad.
Cuando leas "Mujeres de hojalata", apiádate de la pobre Angustias.
Buen día.
martes, 5 de julio de 2016
lunes, 27 de junio de 2016
Venta - Fuera obstáculos mentales que nos frenen.
viernes, 17 de junio de 2016
Fases de la venta
Sonrisa, acogida, ambiente. Un cliente que se siente bien recibido permanece más cómodo frente al cliente o en el local de éste.
¿Recibimos a los clientes de la manera que nos gustaría ser recibidos?
Descubrir:
Interesarnos con todos nuestros sentidos por el cliente, establecer sus necesidades mediante preguntas.
¿Solemos acertar con las preguntas formuladas? Recordar que las preguntas abiertas permiten obtener más información que las cerradas que nos llevan a un sí ó un no.
Argumentación:
Adaptarnos a las necesidades expuestas por los clientes e ir enumerando las características de los productos con los que obtendrá los resultados deseados.
Los productos de uso diario potencian siempre los resultados de cualquier trabajo profesional.
¿Evaluamos y presentamos correctamente los productos elegidos?
Objeciones:
Resolver convenciendo, aportando razonamientos claros y sencillos. Solucionar es convencer.
¿Tenemos una respuesta para cada pregunta?
Alternativas de cierre:
Ofrecer al cliente diversas posibilidades de compra basándonos en sus necesidades, gustos y posibilidades económicas.
Sólo queda desearos un buen y descansado fin de semana. Vamos a superar el objetivo de junio.